El terrible Primer Ministro, Cao Cao, convence al emperador Xian Di para que declare la guerra al Reino de Xu y al Reino de Wu con el pretexto de unificar China por el bienestar del Imperio Han. Así Cao Cao lleva a su ejercito de casi un millón de soldados a la guerra, siendo su primer objetivo el Reino de Xu. Dándose cuenta de la superioridad del ejercito Cao Cao, Liu Bei, rey de Xu, no ve otra salida que aliarse con Sun Quan, rey de Wu. Tras diversas batallas de fuerza y de inteligencia, y desesperados ante la situación causada por el asedio, los ejércitos aliados de Wu y Xu inician la batalla final, la Batalla del Acantilado Rojo, que decidirá el destino de China.